© Tony Tirado 2024
Sábado, 03 (Vila-real > Dakar)
Después de la obligada escala en Madrid para coger un vuelo
internacional, llegamos al aeropuerto “Léopold Sédar Senghor” de
Dakar, capital de Senegal. Han sido 4’30h de vuelo.
A nuestra llegada nos esperaba Tafa, hermano de Marem, amiga de
nuestro cómplice de viaje Javi. Para que nos fuésemos acostumbrando a
los ritmos de este país, esperamos una hora en la salida de un
aeropuerto acorde con el resto de las infraestructuras de Senegal, ahí
estriba su encanto.
La primera noche la pasamos en el apartamento que Tafa tiene
alquilado junto con su hermano Kárá, que será nuestro acompañante en
esta aventura africana. El lugar está en un barrio aparentemente “no
recomendable” según nuestra visión europea, pero que en realidad está
muy bien. La noche ha sido larga, el calor, los mosquitos, dormir en el
suelo y el sonido de los aviones no me han dejado tener un sueño
tranquilo… no importa, estoy en áfrica.
Domingo, 04 (Dakar > Darou)
Nos hemos levantado a las 7’00h con la intención de ir a Darou, pueblo
rural donde nos espera nuestra amiga Marem.
Teóricamente teníamos alquilado un vehículo para nuestra estancia en
el país. Como era de esperar y después de muchas llamadas, el coche
aún no estaba claro. Es curioso ver que los senegaleses, por lo menos
con los que estamos, llevan 2 y 3 teléfonos móviles, para llamadas, datos
y no se que más. Aun así después de muchas llamadas da la sensación
de que no cierran ningún trato, a lo largo del viaje nos daremos cuenta
de la red de amistades con la que funcionan.
Javi, Clara y Tafa se marcharon a buscar un coche que tenían apalabrado.
Xavi y yo nos marchamos a hacer fotos.
Como era domingo, había gente por las
calles. Fotografiamos a chicos jugando
al futbol, aquí el Barça y el Madrid
causan furor. También fuimos a un
cementerio cristiano que no tenía
mucho interés, pero para nosotros
hasta que no se demuestra lo
contrario, todo es interesante.
Sobre las 12’00h llegaron con el coche, un Opel Zafira de 7 plazas.
Cargamos las maletas como pudimos y salimos con destino a Darou.
Yo me marché en el coche de Tafa, un Toyota Corola en el cual pude
sentir la sensación de “acojono” que da el ir a 150 km/h por una
carretera de 50. Tafa habla español pero creo que no entendió mis
comentarios.
A las 16’30h llegamos a Darou a una casa grande y lujosa, en
comparación con el resto del pueblo, que tienen alquilada. Comimos
sentados en el suelo y en un ambiente muy agradable, arroz y pescado,
después descansamos un poco.
Estábamos ansiosos por hacer fotos,
pero a Marem no le hacia ninguna
gracia que saliésemos e intentaba
retenernos en la casa con cualquier
excusa. En un descuido, pudimos salir y
comenzamos a hacer retratos sobre
todo a niños. Comenzaron a rodearnos
pidiendo foto, hubo momentos de
mucho agobio. Marem vino a buscarnos y nos llevo a casa. Después de
cenar volvimos a salir, esta vez estaba todo más calmado.
Lunes, 05 (Darou > Kaolack)
Esta mañana vino a buscarnos Serge, que será nuestro chofer en este
viaje. Es muy importante tener chofer y guía senegaleses. Las carreteras
son complicadas y muy mal señalizadas, además no es conveniente que
el coche lo conduzca un blanco. Por desgracia estos países cuentan con
una corrupción endémica en los cuerpos de policía y los blancos somos
“carteras con patas”.
Lo primero que hicimos fue visitar un par de escuelas coránicas.
Pequeños corrales en condiciones pésimas donde los niños estudian el
Corán. Muchos de ellos duermen y comen en estos lugares. Pueden
estar hasta los 10 años, luego pasarían a escuelas normales a aprender
otras cosas.
Los maestros escriben, en viejas tablas de madera, pasajes del libro
sagrado y los niños lo repiten hasta aprenderlos de memoria.
Después de esta visita nos despedimos de nuestra amiga Marem y
emprendimos viaje a la aventura. Nos acompañan Serge, el chofer, y
Kàrà el hermano pequeño de Marem con el cual nos entendemos en
inglés.
Nuestra próxima parada será Touba
donde se encuentra la mezquita más
grande de Senegal. De camino paramos
en aldeas con chozas de adobe y paja,
en el mejor de los casos, y retratamos a
sus habitantes, gente amable que se
sorprendía de que unos blancos se
interesasen por su modo de vida.
Llegamos a Touba y fuimos directamente a la mezquita. Al intentar
entrar, se lió una gran bronca. Salió a la puerta un personaje que decía
que era el guía e intento sacarnos dinero para visitarla. Kàrà y Serge le
dijeron que ellos nos acompañaban, y ahí comenzó el lió. Cada vez
gritaban más y no llegaron a las manos porqué Ala no quiso. Al final nos
marchamos sin ver la dichosa mezquita. Esta claro que los turistas
somos presas a abatir.
Llegamos a Kaolack, nuestro destino de hoy. Estamos en un hotel que
está muy bien.
Por la tarde fuimos a buscar unas
salinas excavadas en pozos que
habíamos visto en unas fotos, pero
acabamos en otras diferentes.
Regresamos al hotel y después de
cenar, a dormir.
Martes, 06 (Kaolack > Ziguinchor)
Después del desayuno salimos en dirección a la región de Casamance al
sur del país con destino a Ziguinchor.
Para llegar hay que cruzar Gambia ya que es la ruta más corta. Nos da
un poco de temor cruzar fronteras en áfrica por la poca confianza que
da la policía, demasiada corrupción.
Al llegar nos han pedido el pasaporte un montón de veces, para salir de
Senegal y para entrar en Gambia donde hay que pagar tributo, me
imagino que nosotros pagamos bastante más, también nos han
advertido que está prohibido hacer fotos en el país… menuda gracia
para un fotógrafo.
Para cruzar el río Gambia, no hay más remedio que hacerlo en ferry, es
el único medio ya que no hay puentes (ahora están construyendo uno
con dinero extranjero). Cuando llegamos había una buena cola y le
dimos dinero a Kàrà para sobornar a la policía, algo bastante común. Me
da no se qué llegar y colarme de esta gente que está esperando.
También es cierto que a nadie le extraño y nosotros ganamos un tiempo
precioso, aun así esperamos un par de horas. Gambia no da buenas
sensaciones.
Al llegar a Ziguinchor hemos ido a buscar hotel, pero está todo lleno. Al
final a través del hermano del Serge hemos conseguido un “hotel” que
está en un barrio de apariencia no recomendable, incluso la fachada da
yuyu, pero hay que reconocer que las habitaciones están bien. Poco a
poco nos vamos acostumbrando a no prejuzgar por el aspecto de las
cosas.
Después de una reconfortante ducha
fuimos a una zona de pescadores. Todo
estaba lleno de barcas muy coloridas.
Hemos pasado un buen rato haciendo
fotos.
Miércoles, 07 (Ziguinchor)
Hoy queremos ir a la isla de Carabane de la cual tenemos alguna
referencia.
De camino volvimos a la zona de pescadores, hoy había mercado y no
han sido tan amables como ayer, de hecho, nos ha tocado marcharnos
rápidamente.
Para ir a la isla debemos llegar a un pueblecito y alquilar una barca que
nos llevará hasta ella. Por un error al tomar una dirección, fuimos al
contrario, no hay muchas señalizaciones pero preguntando y después
de 2h llegamos a Elinkin donde pudimos negociar el alquiler de la
lancha.
Carabane es un pequeño caribe con
palmeras y muchos restaurantes. En
esta isla se fundó una colonia francesa
y por ese motivo se conservan
numerosas construcciones de ladrillo
que hoy son pequeños hoteles y
restaurantes. Me llamo la atención la
cantidad de mujeres, muchas de ellas
españolas, acompañadas de lugareños guapotes…
Dimos un agradable paseo por la isla y compre unos pantalones de un
famoso sastre del lugar llamado Paco, todo un personaje.
Después de comer buen pescado regresamos a Elinkin.
De camino a Ziguinchor, paramos en
algunos poblados, pero hubo uno muy
especial, se llama Mlomp y en su
entrada tiene unos arboles milenarios
impresionantes. Sus raíces aéreas
forman murallas naturales, es un lugar
mágico. Mientras hacíamos fotos,
apareció un hombrecito que hablaba
castellano bastante bien. Se llama León y nos explico las curiosidades de
estos arboles y nos mostró un pequeño museo.
Jueves, 08 (Ziguinchor > Kaolack)
Hoy ha sido el día tonto del viaje. Buscamos un pueblo donde nos
dijeron que había un grupo de danzas tribales. Después de dar un
montón de vueltas por caminos de tierra, encontramos la casa del
organizador, pero no estaba. Tuvimos que regresar por donde vinimos.
Toca volver a cruzar la frontera de Gambia…temblamos. Hoy la cola era
espectacular, hablamos de estar días esperando para cruzar, así que una
vez más sacamos las carteras y sobornamos a algún pez gordo de la
policía. Después de una espera de 6’30h al final pudimos cruzar el río, se
nos hizo de noche y subimos al último ferry del día. Es inhumano que
para cruzar un país de 10 km de ancho la gente tenga que esperar tanto
tiempo.
Llegamos al hotel a las 2 de la madrugada.
Viernes, 09 (Kaolack > Palmarin)
Hoy nuestro destino es Palmarin en la costa noroeste del país.
Lo primero que queríamos era encontrar los famosos pozos de sal que
no pudimos encontrar los primeros días. Gracias a la ayuda de un amigo
de Kàrà dimos con ellos. Es un sistema
de extracción de sal por desecación. Se
perforan unos grandes hoyos que son
llenados con agua marina y el sol se
encarga de secar el agua dejando en el
fondo la sal.
Palmarin es una zona muy bonita y
muy turística. Los hoteles son
carísimos. Hay que destacar que Senegal es uno de los países más caros
para vivir de áfrica, incomprensible si vemos como vive la mayoría de la
población. Después de preguntar en varios sitios acabamos en el
Baobab Lodge que era el de precio más razonable, 50€ por habitación,
eso si tenía una piscina que agradecimos como si nunca hubiésemos
visto ninguna.
Justo enfrente del hotel hay un baobab de 36 mts de perímetro, el más
grande de Senegal y el segundo de áfrica…simplemente impresionante.
Tiene un agujero para poder entrar por que su interior es hueco.
Por la tarde nos invitaron a asistir a un
espectáculo de lucha senegalesa en el
pueblo de Samba Dia, lo único que
teníamos que hacer era pagar el
premio, un saco de 50k de arroz.
Nos llevaron a una casa destartalada
con un patio interior. Comenzó a llegar
gente, luchadores a cada cual más
musculoso y muchos niños. Se junto todo el pueblo.
Fue algo único de ver. Los competidores se mojaban con agua y luego se
tiraban arena. El ganador del combate es
el primero que tira al otro. Cuando
después de algunos intentos ninguno de
los dos cae, el triunfador lo decide una
moneda. Se nos hizo de noche y después
de darle el premio al vencedor,
regresamos a nuestro hotel en Pan Joal.
Aún tuvimos algo de tiempo para salir y
hacer un ligthpainting del baobab milenario.
Sábado, 10 (Palmarin > Dakar)
Después de un buen desayuno salimos con destino a Dakar.
Hemos parado en un pueblo a dejar a Serge que lleva unos días
enfermo. Ha estado vomitando toda la noche y ha decidido ir a un
hospital. A partir de ahora el coche lo llevará Javi.
Hemos intentado bordear la costa y nos hemos dado cuenta de que está
llena de resorts y urbanizaciones. Aquí estamos viendo a todos los
turistas blancos que no hemos visto durante nuestro viaje. Decidimos ir
directamente a Dakar y visitar el Lago Rosa.
El lago Rosa debe su nombre a un alga
llamada Dunaliella salina que lo tiñe de
este color. Su grado de salinidad es
igual que el del Mar Muerto. Tiene una
extensión de 3 km2 y de él viven
muchas familias gracias a la extracción
de sal. Los trabajadores cubres su piel
con grasa de Karité y se sumergen
hasta el cuello. Con unas palas van recogiendo la sal del fondo y la
depositan en unas barcas de fondo plano. Luego la sacan a la orilla y la
dejan secar al sol. Pudimos alquilar una barca y ver el trabajo que
realizan estos hombres.
Este lugar es conocido por que fue meta de llegada del rally París-Dakar
hasta el año 2008.
Regresamos a Dakar a buscar hotel, pero ante lo complicado que
resultó, acabamos otra vez en casa de Tafa.
Javi se ha marchado con Kàrà a devolver el coche e imprimir los billetes
de avión. Xavi y yo salimos a dar una vuelta y hacer fotos.
Domingo, 11 (Dakar > Vila-real)
Hemos aprovechado el día para visitar la ciudad ya que nuestro avión
sale a las 23’45h.
Kàrà nos sirve de guía y lo primero ha
sido ir a visitar el monumento a los
pueblos africanos o algo así. Se
encuentra en la cima de la montaña
más alta de Senegal, a 150 mts de
altura… flipas.
Después fuimos a la zona de la
Corniche, un área de playas y
pequeños roquedales bañados por el mas. La zona está llena de
aparatos de hacer ejercicio ya que por aquí entrenan los profesionales
de la lucha senegalesa.
Más tarde subimos a un barco que nos
llevo a la isla de Goree. Un lugar que en
sus inicios fue el puerto de áfrica más
importante para la venta de esclavos.
Paseamos por sus calles con
edificaciones de estilo colonial que hoy
albergan tiendas y restaurantes.
También hay una gran cantidad de
artistas que han habitado antiguas edificaciones medio destruidas y
bunkers militares abandonados.
Regresamos a Dakar y sobre las 20’00h cogimos un taxi para ir al
aeropuerto.
Senegal
Viaje realizado del 03 al 11 de
diciembre de 2016.
Viaje de aventura fotográfica en
compañía de Xavi Ferrer, su hijo
Javi Ferrer y Clara Broch.