© Tony Tirado 2024
Viernes, 14 (Vila-real > Casablanca)
Hemos quedado en el aeropuerto de Casablanca con Bea y Arturo unos
amigos que conocimos en un viaje a China. Bea es técnico en control de
calidad en una empresa de fabricación de coches y se ha desplazado 6
meses a trabajar a la factoría que la empresa tiene aquí. Llegamos
pasadas las 12 de la noche y fuimos al apartamento que tienen a 28 km
de Casablanca.
Sábado, 15 (Casablanca > Fez)
Salimos temprano hacía Fez y fuimos
directamente a la Medina un
entramado de más de 2000 calles y 500
mezquitas donde es prácticamente
imposible orientarte si no vas
acompañado de alguien que conozca el
terreno. Ese alguien fue Misouri, un
guía local muy mayor y con gran
simpatía. Igual te contaba historias que se ponía a cantar.
La Medina es impresionante por la cantidad de rincones que te
encuentras en tu camino. Callejuelas, talleres, tiendas, gente… hay tanto
que mirar que literalmente, te duele la vista.
Tal vez uno de los lugares más
espectaculares sea la curtiduría de Fez,
una explosión de colorido en un gran
patio interior donde las bañeras se
solapan unas contra las otras para que
las pieles que allí maceran, se curtan y
se tiñan de diferentes colores. El olor
es muy intenso y las condiciones de
trabajo espeluznantes. Es aconsejable entrar en alguna tienda de
curtidos que por lo general te ofrecen subir a su azotea para contemplar
el espectáculo.
Arturo había reservado por internet un
hospedaje en un Riad que es un hotel
con pocas habitaciones en una antigua
casa reformada, vamos, que sería
como uno de nuestro hotelitos rurales
con encanto.
Cuando llegamos al sitio la entrada de
la casa nos dejó un poco “asustados”
pero cuando entramos al sitio… bum!! las mil y una noches. Una
maravilla de lugar con todos los detalles muy cuidados. Vale la pena
dormir en un Riad.
Domingo, 16 (Alrededores de Fez)
Desayunamos en el Riad y salimos
hacia Walili (Volubilis) una antigua
ciudad romana a unos 30 Km de la
ciudad de Meknes. Fue declarada
Patrimonio de la Humanidad por la
Unesco en 1997 y es la mejor
conservada de todo marruecos. Lo más
impresionante es el buen estado de
conservación de los mosaicos que salpican todo el recinto.
Después de comer en un barecito en la zona de las ruinas, salimos hacia
un pueblo llamado Moulay Idriss donde se encuentra el santuario del
fundador de la Dinastía idrísida, Idrís I. En esta ciudad también es
imprescindible contar con algún guía local.
Nuestra siguiente parada fue la ciudad de Meknes una de las cuatro
ciudades imperiales de Marruecos junto con Fez, Marrakech y Rabat. Es
la más tranquila y es muy agradable pasear por sus calles y mercados.
Llama la atención lo bien cuidados que
están los puestos de venta. Es como un
reto entre ellos para ver cual llama más
la atención. Los puestos de dulces son
increíbles por su variedad y calidad y
nos llamó la atención que los pasteles
estaban llenos de abejas que no
espantan, las dejan por que es
sinónimo de calidad del producto hecho con la mejor miel.
Lunes, 17 (Casablanca)
Casablanca no es una ciudad especialmente bonita en comparación a
los lugares donde hemos estado estos días. Hoy estamos solos, Bea
trabajaba y Arturo ha regresado e España, a partir de ahora nos
moveremos a nuestro aire.
Lo primero que hemos visitado a sido
la mezquita de Hassan II, la más alta
del mundo. Su minarete alcanza una
altura de 200 mts y tanto el exterior
como el interior están decorados al
mínimo detalle. Se tardó 6 años en
construir por un gran equipo de
ingenieros y artesanos. Cerámica,
grabados en yeso, las puertas de acceso de titanio, una gran bóveda en
la nave central que se abre y se cierra en 2 min., un rayo laser que
apunta desde el minarete hacia la
Meca. Por suerte hay visitas guiadas y
se puede disfrutar sin ningún problema
aunque no seas musulmán. La visita
cuesta 120 dirham (12€ aprox.).
A las 19,00h habíamos quedado con
Bea y nos llevó al barrio de Habous que
alberga un gran número de artesanos. Después fuimos al consulado
español a ver un concierto de música de fusión española-marroquí que
estuvo espectacular, Alejandro Monserrat y Al-Baida
Martes, 18 (Mohammedia)
Hoy un día tranquilo. Nos hemos quedado en el pueblo donde estamos
alojados. Mohammedia es en realidad una ciudad dormitorio sin ningún
interés, pero bueno, hemos paseado por la playa y poco más.
Miercoles, 19 (Rabat)
A las 7,30h cogimos el tren hacia Rabat.
Nada mas llegar fuimos directamente
hasta las ruinas de la necrópolis de
Chellah un lugar impresionante por la
combinación de restos romanos y
árabes. Abunda la vegetación que está
plagada de miles de garzas y cigüeñas.
Después de disfrutar de Chellah cogimos un taxi, ya que es la forma más
barata de desplazarte, y fuimos al mausoleo de Hassan II. La siguiente
parada fue la Khasba, una ciudadela
fortificada que tiene la mayoría de sus
estrechas calles pintadas de azul.
Luego visitamos la medina y
regresamos a Mohammedia, chapuzón
en la piscina y a cenar.
Jueves, 19 (El Jadida)
Estoy en el tren de camino a El Jadida
una antigua ciudad que fue colonia
portuguesa. Después de 2h de viaje
llegamos a una hermosa y tranquila
ciudad que conserva ese toque colonial
en cada uno de sus rincones. Lo más
especial es la Cisterna Portuguesa, un
aljibe que se encuentra debajo de una
plaza y se conecta a ella a
través de un pozo. La luz entra por esta
abertura y le da al lugar una belleza muy especial. Después de una
obligada visita a la medina, regresamos a Casablanca.
Esta noche es el final de nuestro viaje y la despedida de Bea. Fuimos a la
zona de la Cornise y cenamos en el Rick’s Café una reconstrucción del
café de Bogart en la película Casablanca.
Marruecos
Viaje realizado del 14 al 21 de
mayo de 2010.
Viaje visita a unos amigos que
residían temporalmente en
Casablanca.